La línea se hace difusa.
Supongo que escribir es algo que se hace letra a letra. Que los escritores no existen más que cuando teclean letra a letra lo que quieren decir y cómo escogen decirlo. Pero escribir no es gimnasia de dedos.
CRONICA, RELATO & BLOGGING; CRÍTICA ARTERA, EPIFANÍAS POCAS PARA SERVIR Y LLEVARSE, VINILOS DE 180 GRAMOS, ORGULLOS Y PASIONES (MUSIC MAKIN', LOVE MAKIN', WRITINGS, HACER PELIS Y LITROS DE SORBETE LETELIER CON MALICIA).
Supongo que escribir es algo que se hace letra a letra. Que los escritores no existen más que cuando teclean letra a letra lo que quieren decir y cómo escogen decirlo. Pero escribir no es gimnasia de dedos.
Publicadas por
Julio Osses.
0
comentarios
Publicadas por
Julio Osses.
0
comentarios
Publicadas por
Julio Osses.
0
comentarios
Publicadas por
Julio Osses.
1 comentarios
Publicadas por
Julio Osses.
2
comentarios
Publicadas por
Julio Osses.
6
comentarios
Bué. No me ha salido mi lista de "lo mejor de la década".
No podría decir si es por falta de ego para decidir "lo mejor", o es porque lo que escucho es un picoteo surreal de distintas épocas.
Trataré de aproximar a una tendencia sonora más o menos clara de referentes frescos, pero no garantizo.
Aqui va mi lista.
THE POSTAL SERVICE - Give Up: Si no escuchó aún a Tamborello & Gibbard, corra por él. Electro pop alternativo con fuerte vocación por la melodía dulce, las texturas vintage y las canciones altamente adhesivas. Para mi, EL disco clásico de estos años.
EL BAILE ALEMÁN - Señor Coconut: No le recomiendo que se quede sólo con este engendro loquísimo de latin beats y clásicos de Kraftwerk. Entre por esta puerta y llegue a través de ella a todo el catálogo de Uwe Schmidt (aka Atom Heart), una leyenda de la electrónica que trabaja desde Chile.
LUCYBELL - Disco rojo: Le va a costar encontrarlo, pero este es el peak del rock chileno noventero. Cuesta creer que es casi de factura artesanal: trip-pop elegante y romántico para las masas, grandes performances y letras al hueso. Audio candy.
SCHNEIDER TM - Zoomer: Pop del siglo XXII. Folklore de laptop con guitarras de palo robóticas. Sólo ese himno post-posmoderno que es "Reality Check" vale el esfuerzo de seguir a este pequeño mago del blip-pop, fuertemente influenciado por el cookie-beat de Atom heart.
WARREN FITZSIMMONS- Until when we are ghosts / RAY LAMONTAGNE - Trouble: Ambos son discos debut. Ninguno es la perfección y eso es lo que los hace imprescindibles para entender el folk de última generación: Sólo tipos con una emoción, una intención, una guitarra acústica, pocos recursos y un gran talento para generar bálsamo espiritual sonoro.
CHICO TRUJILLO - Plato único bailable: Si tuviéramos que señalar con el dedo a los herederos de Sumo en el barrio, yo me quedó con este spin-off cumbiero de La Floripondio. Imprescindible: la versión trasnochada y jaranera de "Ahora quién", que hace a Marc Anthony quedar como monja.
SPARKLEHORSE - Chest full of hawks: Mark Linkous es el nuevo Neil Young. Folk adormecido hecho para almas en reconstrucción. Bipolar, sicodélico, aterciopelado, surrealista, rockero, íntimo, torcido. Esta compilación es muy difícil de encontrar. Pero vale la pena al 100%.
FOREST FOR THE TREES - Forest for the trees: Carl Stephenson escribió "Loser" con Beck. Luego de eso, y sin que su ahijado le diera ni las gracias, se abocó a hacer el disco que probablemente Lennon hubiera querido producir. Cintas viejas, voces empastilladas, samplings envejecidos, coros épicos, espiritualidad trip-hop. Una rareza que también hay que perseguir. (Huelga decir que inmediatamente después de lanzarlo, Stepehenson tuvo una crisis nerviosa que lo hizo terminar en una clínica siquiátrica. Nunca más se supo de él, al menos en lo musical).
Eso por el momento.
Luego me dedicaré a una buena lista de canciones.
Publicadas por
Julio Osses.
0
comentarios
Molestaba el comentario. Dolía. Era tabú. Pero de vez en cuando se escuchaba. Y de boca de gente no célebre por su insensatez. Que el arte chileno se había achanchado. Que de la asertividad callejera de Los Prisioneros pasamos a las florituras crípticas de Los Tres. Que del cine guerrila pasamos al aspirante a blockbuster. Que de la prosa furiosa pasamos a la novelita light. Que de la pintura con sangre y la performance, pasamos al decorarte y el putanguerío.
De más.
Se nos retorcían las entrañas cuando nos decían que necesitábamos un Pinochet. Que llevábamos dentro al traicionero bigotón represor, como un programa con error. Como una tendencia, como una exigencia.
Lo más curioso de todo, es que tuvieron que volver los mismos de siempre al poder para que retornara el vértigo, el ardor en la lengua, la incontinencia pasional.
Bastó una chiquilla menuda con un recado sencillo al sistema imperante, para que el escenario volviera a tener el sentido que nunca debió perder. El de un gran gatillo para mentes y corazones.
Desde hoy, le pongo más ojo a la carrera de Camila Moreno, la primera valiente en la que seguro será una larga lista. Combatir contra un monstruo económico no es más fácil que resistir la bestialidad armada.
Publicadas por
Julio Osses.
3
comentarios
Aquellos que tuvimos que bancar una adolescencia gris en los años de Pinochet, tenemos claro que el regreso de la derecha al poder no puede ser peor que eso. Imposible. Hoy, el aparato democrático y el empoderamiento ciudadano - el mismo que le dio la espalda a la Concertación y compró en efectivo todo el boicot de los medios derechistas contra la Concertación - no podría dejarnos indefensos ante la bestialidad viciosa, civil o militar.
Los ojos del mundo están sobre Chile. Soprendidos muchos. Con una cierta mueca irónica otros. Estudiándonos como ratones de laboratorio los más.
Es raro igual. Los deudos de Pinochet no tenían argumentos para volver. Si uno considera el colapso del capitalismo indiscriminado que hoy tiene a USA por el suelo, está claro que el manejo económico difícilmente será el fuerte del equipo de Piñera, cuyo liderazgo de Hacienda seguro parecerá más una glamorosa elección de reina de belleza que "real politics".
Saltémonos el tema de la cultura, por razones obvias. Sugiero quedarse con la imagen dantesca del grupo de artistas e intelectuales (sic) que almorzó con el presidente electo la semana pasada para formarse una opinión acabada. No olvide sumar al cuadro, el de-ahora-en-adelante-ubicuo semblante del Negro Piñera.
Tampoco está en esa épica carencia concertacionista de "brillo en los ojos" a la que alude Paulsen en su columna de hoy. O un extraño virus de bipolaridad, cuyo principal síntoma es la dislexia temporal, especialmente en conjugar palabras como "Venderemos", donde antes ponían "Venceremos".
Si hay razones para tener a la derecha de vuelta en el poder - tras 20 años de haberla desalojado a empujones de un palacio de gobierno saqueado hasta nivel de quincallería - habría que encontrarlas en la susceptibilidad del chileno a preferir la información rápida, sobre la información veraz. A tragarse el cuento del desencanto. A jurar que todos los males universales de la corrupción cayeron en Chile después de 1989. Y que antes, durante los años del oscurantismo, todo funcionaba sobre ruedas, nadie robaba, nadie birlaba, nadie en el aparatique prefería servirse que servir.
Eso derivó en el gran perdonazo. Fue un asunto de estado de ánimo. Tarea que el área comunicacional del comando de Sebastián Piñera hizo de manera notable, puntual, con cálculo y empatía. No importó todo lo que ya sabíamos y supimos del candidato de la derecha. Su incontinencia empresarial, su torcido sentido de la oportunidad, la obsecuencia con los civiles del pinochetismo.
Nada.
Se le perdonó todo. Porque la sensación ambiental fue que la Concertación tenía que salir, que terminar. Se necesitaba (¿?) la alternancia.
Oh, los dioses se enojan si no ofrecemos un sacrificio de vez en cuando.
Que lógica más difícil de tragar.
Esta elección, para la historia política, será recordada con el mismo interés con que hay que marcar el fin de la industria de la música como la conocíamos: Un día, nos despertamos y esto ya no era igual.
Si le va bien a Piñera, le va bien al país. Le va a bien a nuestros hijos, vivimos en paz, progresamos.
¿No es eso lo que todos queremos?.
Aunque para ello nos tengamos que bancar una sociedad que se empobrece (más aún) cultural e históricamente.
Pero que más da. Si hemos sido capaces, en un sagrado ejercicio democrático, de perdonarlo todo.
Que eso nos baste. ¿No?.
Publicadas por
Julio Osses.
1 comentarios
Publicadas por
Julio Osses.
0
comentarios
Escucha el prímer capítulo
2012, EL ULTIMO PODCAST, el webshow de los contenidos.
Con..
- Micachu & The Shapes
- Louis Prima
- Lautaro Cantillana Teke en “Striptease”
- Claude Levi-Strauss
- Los 25 años de La Voz de los ‘80 (canciones inéditas)
además…
- La anarcumbia de Amandititita
- El disco nuevo de Melero
…y otros temas en random.
Con Julio Osses y Gonzalo Muñoz.
2012 | Podcaster
Publicadas por
Julio Osses.
0
comentarios
Nada que hacer contra la miniaturización. Del PC al notebook, luego al netbook, para terminar en el iPod Touch. Del blog al Twitter.
Lo paradójico de todo, es que mientras se achica el gadget para WiFi, más atesoro el encuadernado de mis libros.
Y la música, que, cómo le leí a mi amiga Varinia, "es mi casa".
Para recuperar la fe en la crónica de medio formato, paso revista a lo que leo y lo que escucho, by now.
En el velador::
MISSING (Alberto Fuguet), MEDIAMORFOSIS (Roger Fidler), LAS ARMAS DE AYER (Max Marambio), ESLABONES PERDIDOS (John Reader), MUERTO HASTA EL ANOCHECER (Charlaine Harris), EL EMPAMPADO RIQUELME (Francisco Mouat), CIEN LIBROS CHILENOS (Alvaro Bisama), RÁPIDO ANTES DE LLORAR (Claudio Bertoni).
En el iPod:
MICACHU & THE SHAPES, LOUIS PRIMA, DANIEL MELERO ("X"), JERÓNIMO, AMANDITITITA, BERSARIN QUARTETT, ROXY MUSIC, THE CORAL, DEATH CAB FOR CUTIE ("Plans", "We have the facts and we're voting yes"), DENNIS WILSON, ELECTRONIC, FUN LOVIN' CRIMINALS, GALLETITA, EL GRAN SILENCIO, LO-FI-FNK, LES NUBIANS, OREN LAVIE, ZOE ... por nombrar lo recurrente.
Publicadas por
Julio Osses.
0
comentarios
Publicadas por
Julio Osses.
0
comentarios
Cuando en enero de 1992, el trío Nirvana derribó insólitamente del primer lugar en el ranking Bilboard al disco Dangerous de Michael Jackson, los años ochenta cerraron la puerta por fuera, dejando entrar el fin de siglo con rabia y ruido. En ese disco, Jackson había hecho un intento deliberado por blanquear el agresivo funk de sintetizadores con que alcanzó una cumbre más en el álbum Bad, y lo hizo incorporando guitarras - en el primer single estaba invitado Slash, de Guns'n Roses - como una forma de acercar más su música a las radios. Pero el espiral descendente ya avanzaba y ese fue también el comienzo de un largo epílogo para el otrora solista de los Jackson 5, quién ya padecía el avance de su deterioro mental y físico, marcado por las heridas abiertas de un alma fracturada por una infancia terrible y prácticamente inexistente.
Productor, compositor, multiinstrumentista, eximio bailarín y cantante bendito por la huella de Stevie Wonder y Marvin Gaye, sus colegas en el sello Motown, la melomanía obsesiva de Jackson lo convirtió en un estudioso experto de los códigos del pop, que es un arte, pero también un negocio. El joven Jackson ya venía sacando productos como solista regularmente desde principios de los años 70, pero salvo el éxito de la canción "Ben" - inspirada en una película sobre la vida de una rata - nada brilló tanto como el inicio de su colaboración con el productor Quincy Jones, a fines de la década, en el álbum Off The Wall.
Para ese entonces, Jackson conocía perfectamente las claves para interpretar en un escenario, oficio en el que era todo un veterano, y al que había sumado un acabado estudio de los climax dramáticos en los shows de Elvis Presley - maestro de la oscilación entre romanticismo y baile frenético - y los movimientos excéntricos y sexuales del estilo de baile de James Brown. Después de todo, el pequeño detalle del color de piel de Jackson no era tan menor. Para entrar en el mainstream, en las listas blancas, en el circuito principal, tenía que potenciarse no sólo como un cantante aventajado de repertorio infalible, sino también como un entretenedor magnético: El Rey del Pop.
No sería arriesgado decir que Jackson hizo por los músicos negros lo mismo que Obama haría 30 años después al llegar a la Presidencia: avanzar un paso más hacia la integración real de la comunidad afroamericana en la cerrada y prejuiciosa sociedad estadounidense. No es un secreto que Jackson ya era toda una estrella, una carismática celebridad en potencia, cuando MTV todavía no se decidía a pasar sus videos con prioridad de megahit. Pero la cadena tuvo que ceder. Los himnos pop fraguados por Jackson y Jones eran máquinas persuasivas perfectas e imborrables, aceitadas con la impredictibilidad renovadora de las estructuras de las canciones de Los Beatles.
Y estaba el factor ritmo.
Si Michael Jackson no hubiera sido jamás el racimo de virtudes artísticas que fue, siempre habría quedado su sorprendente don rítmico, la ferocidad altamente contagiosa de sus respiraciones sincopadas entre frase y frase, la reserva casi tribal de trucos vocales en forma de jadeos, alaridos, expresiones, onomatopeyas y ruidos guturales que emparentaban - mejor dicho, teñían - su música con evocación de la macumba y el spiritual.
Sí, porque Michael Jackson podrá haber querido blanquear su piel, pero las resonancias de Africa raramente abandonaron su música.
Michael, el bailarín del Moonwalk; Michael, la figura excéntrica de vestimentas militarizadas; Michael, el compositor avezado con conciencia social de "We Are The World" y "Man in The Mirror"; Michael, el inventor de conceptos visuales inolvidables. Dedos encintados, ojos delineados, calcetines blancos, mallas de baile metálicas de corte futurista. Todo eso también es Jackson, pero es su huella musical la que escribió la biblia pop que hoy es rezada por todo producto musical que apuesta a la masividad. El manual de estilo esculpido en el tiempo por el artista que más discos ha vendido en la historia con el seminal "Thriller".
"Perdimos un genio" dijo Justin Timberlake, y no hay sobreventa en sus palabras.
Jackson tuvo la genialidad necesaria. Cayó víctima de si mismo, claro. Pero es imposible alejarlo del mismo salón de honor seguro donde están Los Beatles y Elvis, paradigmas de la cultura universal de masas. Michael Jackson - que fue el primer artista pop en penetrar la férrea censura china - y la historia visual de la civilización occidental de fines del siglo XX van unidos para siempre.
Muéstrenme el cadáver de Michael Jackson. Enumérenme sus miles de pequeñas miserias mundanas. Háblenme de su torcido romanticismo pederasta, de la insegura megalomanía que lo alejó de Quincy Jones en busca del control absoluto de su arte. Saquen las cuentas de esos discos carísimos de los años 90 en adelante, que nunca recuperaron la inversión inicial, por muy superventas que fueran. Pero aún así, no podrán convencerme que Michael Jackson ha muerto. Es más, solo conseguirán hacerme creer, más que nunca, que esto es solo la desaparición de una leyenda gigante y el nacimiento de un mito indestructible: el hombre que una vez fue llamado El Rey del Pop.
Publicadas por
Julio Osses.
5
comentarios
El dúo danés The Raveonettes es buenísimo.
Y mejor me caen desde ahora, porque se la jugaron para transmitir en vivo la grabación de su nuevo disco.
No conozco grupos que tengan los cojones q se necesitan para transparentar asi el proceso de creación. Una cosa, muy loable por cierto, es filmar un documental sin censura, pero otra muy distinta y valiente es instalar la cámara web y dejarla transmitiendo.
Aquí están, en vivo y trabajando, Sharin y Sune, The Raveonettes. Disfruten. Es hipnotizante. Y lo que se escucha promete un disco excelente.
Publicadas por
Julio Osses.
0
comentarios
La historia es larga es larga y no vale la pena ser contada acá. Nunca me ha interesado mucho el Día del Padre, y si no fuera porque todo lo que hacen mis críos chicos es el combustible de mi existencia, incluso saludarme para estas fechas absurdas, pasaría como un inminente domingo más.
Cuando la gente no ha tenido padre, no es el abandono lo que late. Eso no es relevante porque lo que no has tendo es difícil que te falte. Tampoco es el tema de las figuras paternales, los modelos a seguir, porque frecuentemente el mejor maestro para ese ítem es la experiencia, el viejo ensayo y error.
Tengo la intuición de que el asunto latente ahí es la cojera espiritual. Un buen padre se nota en la adultez, supongo. En esos momentos cuando ya no queda nada más. Y ahí tienes una red donde parar la caída libre.
Pero, en fin. Siempre se puede llegar al suelo, destrozarse hasta el último poro y credo, para luego recoger los pedacitos, armarse de memoria y seguir cascando hasta la muerte. O hasta la felicidad. Lo que venga primero.
Publicadas por
Julio Osses.
0
comentarios

No es que me haya politizado, pero el tema me interesa mucho. La semana pasada, almorzaba con un amigo y en un momento nos dedicamos a categorizar el carácter de cada generación vigente hoy, según sus dilemas existenciales.
Los que hoy ostentan cargos de poder, vacas sagradas que rondan los 45 y más, tuvieron que enfrentar la dura encrucijada entre el Venceremos y el Venderemos. Gran parte no tuvo reparo en dar el gran paso entre uno y otro. Los resultados morales de eso dan para otro tipo de reflexión. Luego vinieron los años del oscurantismo cultural, la deprimente Era Pinochet. De allí salimos dos generaciones. Los primeros también enfrentaron el dilema de venderse o no venderse, pero en un contexto más liberal. De allí salieron personajes y obras muy, muy paradigmáticas. Después vinimos nosotros. Los que no teníamos uso de razón para el golpe del 73, pero ya existíamos. Los que cumplimos 18 y nos dieron de regalo la democracia. Usualmente somos un rollo con patas. Afiebrados e ignorantes, muchos. Desquiciados e inescrupulosos otros. Geniales pero excluidos, gran parte. Discretos y tristes, hartos. Somos la generación que un obispo categorizó como depositarios (¿responsables no imputables?) de la crisis moral. Puede ser. A mucha honra, diría yo.
Y después vienen los cabros nuevos. Los que pasaron a la adultez en la última década. Son generaciones sin prejuicios, sin cargas extra. Son nativos digitales. Muchos no votarán. Pero los que lo harán, no se comprometen ni por un lado, ni por otro. Esperarán a decidirse cuál les tinca más, cuál los convence, les cae mejor.
Nunca creí eso de la generación del "No estoy ni allí". Siempre tuve la impresión de que era un intento por neutralizar la opinión joven. De ningunear.
Hoy, la política cambió tan rápido como la industria de la música. Ambas casuísticas tienen mucho, mucho vaso comunicante. El primero de todos, el más sintomático, es que los que estaban dentro de ambos sistemas, nunca se dieron cuenta del giro radical en el panorama.
Hoy, da pena ver que los políticos no se enteren que las redes sociales no son para exhibirse, sino para SOCIALIZAR. Que no hay mucha empatía en los candidatos con las bases, con el electorado. Que no se dan cuenta que las cámaras de TV dejaron de ser un espejo, para convertirse en una ventana que deja ver todo.
La crisis de liderazgo en los nombres que hay dando vuelta para las elecciones de diciembre es dramática. ¿Que va pasar con este país?. ¿Elegiremos bien? ¿Elegiremos lo menos malo?.
Esto se pone bueno.
¿O peor?
Publicadas por
Julio Osses.
0
comentarios