COMENTARIO DE MÚSICA : U2 - "No Line on the horizon" (2009)
“No estamos listos todavía para ser Adulto Contemporáneo” le dijo Bono hace algunos meses a la revista Rolling Stone. Pocos días después, debutó mundialmente “Get on your boots”, la canción más rápida jamás tocada por U2, y – evidentemente – uno de los mejores singles de una carrera poblada de himnos no perecibles, un manjar de radio que no se agotará fácilmente en el dial, por su pulso frenético, su sonido diverso exquisito que evoca las texturas revolucionarias de Achtung Baby!, y su imposible pero demoledor cóctel de post punk a-lo-Damned, riffs herederos de Led Zeppelín y Gang of Four, métrica lírica a-lo-Dylan, citas armónicas a The Cure y un final mántrico que en más de algo recuerda al ensimismado Cobain de “School” y “Aneurysm”.
En medio de una época en que el rock se ha vuelto conservador y monótono, con grupos que copian nerviosamente las enseñanzas de los pioneros alternativos de los 70 y 80 como si fueran la Biblia, donde el punk-rock se ha vuelto un ready-to-wear para vender zapatillas y I Pods, y donde el sonido de un grupo como Metallica ya no parece amenazante y transgresor, sino un anodino remedo de tiempos mejores, U2 acepta el riesgo de recordar que el rock & roll siempre ha sobrevivido en los extremos, blindado no sólo por el pop – un aliado inevitable y bienvenido desde hace ya cuatro décadas, desde Los Beatles, Michal Jackson, The Cure y luego Nirvana – sino también por la experiencia misma de tocarlo, de escucharlo, de crearlo, de sentirlo, de utilizarlo como una proyección de la angustia del hombre moderno.
No es fácil decirlo - porque hemos perdido la costumbre de utilizar el rótulo y más aún en una banda así de mainstream – pero No Line On The Horizon es una obra maestra. Once discos después de su nacimiento como una banda moralmente escindida por la fe religiosa y el inconformismo punk, U2 cree más que nunca en el poder de las guitarras y las baterías de rock, y lo demuestra con las canciones más íntimas y también las más ruidosas desde el shock estilístico posterior a Rattle & Hum (1987) y Achtung Baby! (1991). “Partimos simple, luego las complicamos y después las volvimos a simplificar” reveló Brian Eno hace algunas semanas- Eno – una leyenda del pop más experimental, mago de la textura sonora, y engranaje fundamental del trío de productores que completan Daniel Lanois y Steve Lillywhite – ha hecho por la carrera de U2 lo mismo que George Martin hizo por Los Beatles: amplificar el impacto de un cuarteto de rock & roll impecable en songcrafting y fiato, puliendo la forma, y profundizándola hasta darle el toque espiritual al pop épico de “Magnificent”, la desnudez luminosa a “White as snow” y la aspereza garage a “Breathe”.
Altamante recomendable tanto para aquellos oidos exigentes que saben de rock y odian perder su tiempo en discos mediocres, como para esas almas eternamente melancólicas que encuentran en una buena canción la excusa perfecta para no perder la fe, aunque esto sólo signifique creer en cuatro tipos haciendo ruido.
Julio Osses M.
Febrero ‘2009







Estimados:
Leo algunas opiniones en varios sitios frente al absurdo impasse que llevó a la renuncia de Fernando Ubiergo, y me nace lo siguiente:
Nunca deja de parecerme simplemente edificante el carácter democrático de la red en cuánto a las opiniones diversas.
Lo que si es descorazonante, es que de igual forma cataliza el flujo descontrolado de la ignorancia. Y eso no es tan bonito.
La SCD, por si no saben, es el único organismo que se preocupa del bienestar de los músicos. Repito, EL UNICO. Detrás de los tipos que hacen posibles las canciones que ustedes juegan en Guitar Hero, que suben a sus I-Pods, que ocupan de fondo en sus blogs, que escuchan en el auto, que le dedican románticamente a sus medias naranjas y que ponen de fondo cuando salta la liebre…HAY MUSICOS. Gente que escribió esas canciones, que toca la guitarra en ellas, que escribió esas letras, que toca el ritmo, etc.
En Chile, aunque parezca, no hay Ministerio de Cultura. O al menos, de los músicos no se acuerda.
Ustedes tampoco.
La música no es gratis, chiquillos.
Sorry, pero esa es la realidad.
Y si ustedes no van a pagar por ella, DEBE asumir ese costo la transnacional gigantesca que les lleva Internet a la casa.
Asi de simple.
Y lo de Fernando Ubiergo es una tontera, sin relevancia. El tipo hizo todo lo posible por mejorar la (triste) calidad de vida de los músicos chilenos, y no se merece el pelambre de la chiquillada desinformada.
Me gustaría que alguno de ustedes sintiera lo que es, lo que significa, para un músico sin previsión ni sueldo fijo recibir su caja de navidad de la SCD en diciembre; cobrar las luquitas salvadoras de su cheque de derechos, ya sean conexos, o de autor, varias veces al año; lograr afiliarse a Fonasa sin tener un contrato fijo; y tantos otros beneficios que ninguno de los tipos de VTR, ni Telefónica, ni de la División de Cultura haría por ninguno de sus parientes artistas, si es que ustedes tuvieran uno.
No diré que esto se trata de ser solidario, porque es más que eso. El que abusa de la mano de obra de otro y no quiere retribuirle por eso, es un facho. Una sanguijuela.
Esto se trata de empatía y de decencia.
Por tanto - dama o caballero que anda pelando el trabajo de la SCD - cuando quiera hablar en contra de la única institución (Repito LA UNICA) que hace algo por los aperrados músicos chilenos, le sugiero que ... la piense primero. (jeje).
Y trate de entrar en lo que siente un artista cuando la sociedad se comporta ingrata y facista con su trabajo.
Sin otro particular,
con mucho respeto,
Yo.